AÑOS DESPUES
Con un retorno a mis raíces entre medio (viaje a Temuco) y algunos años de sequía viajera mi siguiente destino fue Rio de Janeiro…..entusiasmada por mi amiga y colega Monica, quien entre paréntesis es una empedernida enamorada de Brasil- por ella todos nuestros viajes serían hacia el país carioca- partimos a lo que sería para nosotras la paradisíaca playa de Ipanema.
Corría el mes de Julio de 1979 y con mucho entusiasmo, cero experiencia en estas aventuras y algunas recomendaciones de amigos sobre como llegar desde el aeropuerto hasta el hotel que habíamos reservado desde aca, partimos a nuestro ansiado destino.
No se si ya lo he dicho, pero para mi el solo hecho de subirme a un avión me hace feliz, lo disfruto tanto como que hospedarme en un hotel (talvez debo tener algún ancestro nómada) me encanta si de mi dependiera viviría de un lugar a otro, como los gitanos…..pero mínimo con cuatro ó cinco estrellas.
En fin volvamos a Rio du Yaneiro.
Llegamos de noche, lo cual no era un buen augurio, pero no hubo mayor problema en encontrar un transfer (de aquellas épocas) que nos trasladara hasta Ipanema y para mi sorpresa Monica se manejó a la perfección con el idioma mientras yo fui incapaz de entender ni siquiera la más simple palabra, gracias a Dios ya que ella fue la interprete durante todo el viaje.
Nuestra estadía fue paradisíaca hasta que …..Ya no recuerdo como…nos dimos cuenta que no habíamos timbrado la tarjeta que te hacen llenar en el avión para ingresar por lo que tuvimos que ir a Policía Internacional en la ciudad de Rio de Janeiro (algo así como la diferencia entre Viña y Valparaíso) donde nos trataron como si fuéramos delincuentes internacionales con intención de robar el tesoro nacional….menos mal que nos solucionaron el problema.
Nuestra estadía fue idílica ….paseamos, compramos (una actividad primordial en cada viaje), comimos los típicos porotos negros (feyoada) y todas sus comidas acompañadas de arroz y papas fritas y conocimos lo que en aquella época había que conocer,
La ciudad de Rio
El Cristo Redentor
El Pan de Azúcar y
La isla de Paquetá.
Esta isla era….quizás como esta ahora…un lugar ideal, seguro, caminable y en donde no existían autos, se llegaba hasta allá en un barco bastante cómodo y agradable, con mucho turista internacional y el viaje se hacia durante el día.
El siguiente destino fue Montevideo luego de una, no muy breve, escala en San Pablo (Sao Paolo) para hacer transbordo.
La llegada a Montevideo, ciudad a la cual también llegamos de noche, si fue, entre terrorífica y angustiosa ya que la ciudad estaba sin luz debido a una prolongada sequía (por lo visto es un problema que se repite en Sudamérica no importa el año en que vivamos) y el hotel al que llegamos apenas contaba con un par de velas por huésped.
Menos mal las cosas se ven bajo un prisma diferente a la luz del sol y el día siguiente fue mejor. No recuerdo cuantos días estuvimos en Montevideo, solo recorrimos la ciudad y sus alrededores pero no tengo memoria de algo que me haya llamado la atención que merezca ser comentado.
Al regreso a Santiago, el aeropuerto de Pudahuel estaba cerrado por neblina y estuvimos horas esperando embarcar, con muy poca consideración por parte de la Línea Aérea (Pluna) hasta que cuando ya estábamos a punto de desfallecer de hambre nos dieron un vale para servirnos un sándwich en el Casino del aeropuerto, ya entrada la noche y considerando que aun persistía el problema de la neblina en Santiago nos llevaron al Hotel Casino en el barrio de Pocitos de Montevideo, un hotel bastante bueno pero donde debimos esperar que nos dieran de cenar ya que la cantidad de gente era mucha y no estaban preparados para ello.
Nuestra estadía acá fue de unas pocas horas ya que al alba nos despertaron para llevarnos de regreso al Aeropuerto para nuevamente esperar horas para embarcar de regreso a Santiago.
jueves, 5 de junio de 2008
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